Libros antiguos, diversión eterna

Hoy he decidido ir un poco detrás en el tren, en uno de esos vagones donde la gente va más relajada al no coincidir con la entrada y salida de las estaciones, un día debería pensar sobre los segundos que separan asientos pero que pueden transformarse en minutos en un mal transbordo, el transporte público tiene esa peculiar característica.

Y aquí detrás va un chico joven leyendo un libro en papel. El libro es un libro muy antiguo, las páginas amarillas y secas crujen cuando el chico las pasa con mucho cuidado, se le ve muy concentrado, disfrutando del viaje en tren. ¿Cuántos años tendrá ese libro? ¿Cómo es capaz de seguir siendo tan útil?

Desde donde estoy apenas veo el título y el autor, intuyo que es Agatha Christie por las iniciales. El título lo veo peor, "en el hotel B...". Pongo esas palabras en el navegador de mi móvil y enseguida se autocompleta con "En el hotel Bertram" de Agatha Christie. Nada mal chico, nada mal. Leyendo a una de las grandes escritoras del siglo XX. Sí, es de las grandes pero apenas sabría dar dos o tres pinceladas sobre su biografía o mantener una charla con alguien sobre qué representó. Saco la libreta y apunto esto, conocer más sobre la mujer de detrás de los libros.

Anotaciones en la libreta
Anotaciones en la libreta

De momento lo que siento al ver su nombre es un viaje placentero en tren. Gracias a ella, los trenes tienen algo especial; su novela "Asesinato en el Orient Express" me marcó desde pequeño. Quería saber qué tren era ese, quería saber qué más trenes había en el mundo, quería viajar y conocer el mundo en tren. Aunque desde luego esperaba que no sucediera en ninguno de ellos lo que sucede en el libro.

Además del de Agatha Christie, recuerdo con mucho cariño el libro "Asesinato en el Canadian Express" de la editorial El Barco de Vapor, lo leí en el colegio y fue muy especial. Si alguien me pidiera consejo para un libro de misterio infantil, sería mi primera opción.

Agatha Christie me trajo a Poirot (que no es protagonista en este libro, lo sé), del que algún día debería dedicarle algo, pero eso será otro día porque el viaje llega a su fin.

El chico cierra y guarda el libro. Recojo el último dato que me faltaba, es de la colección Selecciones de Biblioteca Oro de la editorial Molino; le queda muy poquito para terminarlo y parece suspirar por tener que dejarlo ahí. Quiero pensar que cuando lo acabe, lo regalará a alguien muy especial para que pueda continuar disfrutando de él, ojalá que el siguiente dueño lo aprecie tanto como este chico.

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